Ada Colau, candidata de Frente Amplio a la Presidencia del Gobierno para el 29 de noviembre, ha lanzado un llamamiento este sábado desde Sant Andreu. Su objetivo es replicar la estrategia que llevó a Lula da Silva al poder en Brasil tras unas elecciones donde las predicciones fallaron estrepitosamente. La exalcaldesa sostiene que su formación roza ya el 8% de los votos y fija una meta clara: alcanzar el 10%. Con ese resultado, la lista duplicaría su representación actual y restaría escaños directos a Vox.
La presión fiscal como eje central
Colau defiende con total rotundidad que no tienen nada que esconder porque quieren subir mucho los impuestos al 1% de la población más rica. Esta medida financiaría la sanidad y la educación públicas. Además, propone la "expropiación de pisos a los fondos buitre" si logran revalidar un ejecutivo progresista. Considera inmoral que existan 33 personas milmillonarias mientras la mayoría trabajadora lucha para llegar a fin de mes. Su tono se endurece al dirigirse a Cayetana Álvarez de Toledo, número dos del PP por Madrid. Le advierte a ella y a sus amigos pijos que los van a freír a impuestos.
Emilio Delgado, cabeza de lista por Madrid, refuerza esta línea con una metáfora agresiva. Habla de aplicar una "motosierra para los de arriba". Asegura que si alguien tiene que fastidiarse, será ese 1% que va a pagar. Acusa al PP y a Vox de ceder las bajas médicas a las mutuas y las pensiones a los bancos. Ernest Urtasun, ministro de Cultura, añade que la derecha se ha quitado la careta al imponer un modelo estadounidense. Pide una fraternidad republicana para hacer imparables los derechos sociales. Sin un gran resultado de Frente Amplio, no habrá gobierno progresista ni motor social.
