El sábado, familiares y vecinos recordaron a Maricarmen Abascal en el número 46 de la calle Sainz de Baranda, en el barrio de Retiro. La mujer de 87 años falleció el 7 de octubre en el hospital Gregorio Marañón, catorce días después de ser desahuciada del piso donde vivió 71 años. Crisantemos púrpura y amarillo acompañaron una pancarta con el lema "Maricarmen no te olvidamos" durante el acto vecinal. Reyes Maroto, portavoz del PSOE municipal, y Paca Sauquillo, presidenta del partido en la Comunidad, asistieron entre las decenas de personas presentes. El Sindicato de Inquilinas organizó el homenaje junto a la Federación Regional de Asociaciones Vecinales de Madrid y la Asociación Vecinal Retiro Norte. Vicente Losada, primo de la fallecida, participó en la conmemoración. Algunos asistentes criticaron "la falta de escrúpulos" del sistema mientras reivindicaban el derecho a la vivienda digna.
Un símbolo de resistencia frente al desalojo
Urbagestión adquirió el inmueble y consideró extinguido el contrato de renta antigua que originalmente firmó el padre de Maricarmen. La empresa fijó un alquiler nuevo que la inquilina no podía pagar, lo que desencadenó cuatro intentos de desahucio. Su imagen siendo trasladada en camilla espoleó las protestas masivas en España. El Gobierno aprobó dos decretos para proteger a los inquilinos, pero el Congreso los derogó, situación que precipitó el adelanto electoral. Una acampada en la Puerta del Sol fue disuelta hace pocos días tras estas movilizaciones. En medio de las protestas, la propiedad alcanzó un pacto para que Maricarmen volviera a su casa con un precio inferior al 30% de sus ingresos netos. Sin embargo, ella nunca regresó porque murió unos días después en el hospital.
| Dato | Detalle |
|---|---|
| Edad de Maricarmen | 87 años |
| Años en el piso | 71 años |
| Intentos de desahucio | 4 |
| Fecha de fallecimiento | 7 de octubre |
El Sindicato de Inquilinas publicó en redes sociales: "Hoy hace un mes que nos dejó Maricarmen, una mujer valiente que enfrentó cuatro intentos de desahucio y jamás se rindió". Yo considero que este caso expone claramente la fragilidad de los contratos de renta antigua ante la especulación inmobiliaria. La derogación de los decretos gubernamentales demuestra que la protección legal sigue siendo insuficiente para evitar tragedias similares. No puede haber ni una Maricarmen más si el sistema continúa priorizando los intereses financieros sobre la dignidad humana.
