La Policía Nacional detuvo el pasado martes a un hombre en su domicilio de Barcelona, acusado de adoctrinamiento terrorista activo y pasivo en redes sociales. El arrestado, simpatizante de la organización Daesh, ya había sido condenado por la Audiencia Nacional por enaltecimiento y adoctrinamiento yihadista. Tras cumplir su condena inicial, quedó en libertad vigilada en 2021 con medidas estrictas de control que incumplió de forma reiterada. La operación, desarrollada por la Comisaría General de Información con apoyo de la Brigada Provincial de Barcelona, resultó en el registro del piso y la intervención de varios dispositivos informáticos que ahora están siendo analizados. La Audiencia Nacional decretó su ingreso en prisión, una medida que confirma la gravedad del riesgo que representa para la seguridad nacional.
Incumplimiento de las medidas cautelares
Las condiciones impuestas por la autoridad judicial obligaban al sospechoso a permanecer localizable mediante dispositivos electrónicos y a comparecer cada quince días en dependencias policiales. Además, se le prohibía expresamente acceder a entornos virtuales susceptibles de favorecer la radicalización terrorista. Sin embargo, los agentes detectaron indicios claros de que el detenido había retomado actividades ilícitas al mantener varios perfiles con contenido radical en distintas plataformas. Según la Policía, estaba en contacto continuo con usuarios identificados como simpatizantes yihadistas, algunos de los cuales difundían proclamas explícitamente vinculadas a esta ideología. Este patrón de comportamiento demuestra una reincidencia deliberada en los mismos hechos por los que fue juzgado anteriormente.
| Medida cautelar | Estado de cumplimiento |
|---|---|
| Localización electrónica | Incumplido |
| Comparecencia quincenal | Incumplido |
| Prohibición de acceso a foros radicales | Incumplido |
Yo considero que la vigilancia posterior a la condena es insuficiente si no se monitoriza activamente el uso de internet, dado que el acceso a estos espacios digitales sigue siendo el principal vector de radicalización. La detención resalta la necesidad de fortalecer los controles sobre los perfiles digitales de los condenados por terrorismo para evitar nuevos ciclos de adoctrinamiento en línea.
